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lunes, mayo 23, 2022

La hija de Sergio Denis. Bárbara Hoffmann recuerda a su padre a dos años de su muerte y nos comparte fotos familiares

Se mudó al Sur hace quince años, partió con su hija Francesca (18) en busca de lagos, cielos inmensos y vientos, que en sus ráfagas le devuelven a Bárbara Hoffmann (41) recuerdos entrañables de su padre, Sergio Denis, que tanto disfrutaba cada vez que la visitaba por allá. Falta apenas un mes para que se cumpla el segundo aniversario de su trágica muerte (en marzo de 2019, durante un show en el teatro Mercedes Sosa de Tucumán, cayó desde el escenario a una fosa y sin poder recuperarse, murió el 15 de mayo de 2020, a sus 71 años), y es por eso que la segunda de los tres hijos que el querido artista tuvo con Mirta Susana Messi (los otros son Federico, de 43 años, y Victoria, de 39) lo recuerda con ¡HOLA! “Partí sola con mi hija con la idea de que creciera con más espacio, en medio de la naturaleza. Papá venía mucho en verano porque era la época en que estaba más tranquilo de trabajo, casi siempre pasábamos las fiestas juntos acá y disfrutaba porque vivo en Lago Puelo, que está algo retirado. Adoraba la tranquilidad, pasar desapercibido”, dice Barby, que es dueña de una marca de zapatos que lleva su nombre y se recibió de vestuarista en una escuela dependiente del Teatro Colón.

Con sus hermanos Federico y Victoria, que rodean a su papá mientras ella lo besa.

Con sus hermanos Federico y Victoria, que rodean a su papá mientras ella lo besa.

–Hablame de tu padre, el hombre no famoso…

–Fue un gran padre, no era muy diferente a lo que se veía en público. Era carismático, muy cariñoso y muy humilde a pesar de todo lo que le dio la vida. Siempre cuento que para caminar una cuadra con él tenías que calcular unos 20 minutos porque todo el mundo lo paraba. De chica me resultaba complicado porque las cosas normales que hacen los hijos con los padres, como ir al cine o a un parque de diversiones, no las podíamos hacer. Eran los 80, la época en la que estaba en pleno auge. Su trabajo le demandaba viajes constantes y salía de gira por tres meses, sin las posibilidades que hay ahora, pero a pesar de las ausencias físicas en cumpleaños o fechas especiales, siempre estaba de alguna manera presente. Ese contacto permanente con nosotros y con mamá, a pesar de que se habían separado hacía años, se mantuvo intacto hasta el final.

Barby vive en Lago Puelo, con su hija, Francesca, de 18 años. Es dueña de una marca de zapatos que lleva su nombre. “Me recibí de vestuarista en una escuela dependiente del Teatro Colón y en la crisis de 2001, con el auge de las ferias de diseño, decidí emprender mi negocio. Uno de los talleres fue zapatería y me fascinó”, cuenta.

Barby vive en Lago Puelo, con su hija, Francesca, de 18 años. Es dueña de una marca de zapatos que lleva su nombre. “Me recibí de vestuarista en una escuela dependiente del Teatro Colón y en la crisis de 2001, con el auge de las ferias de diseño, decidí emprender mi negocio. Uno de los talleres fue zapatería y me fascinó”, cuenta. (Foto: Juan Cruz Rabaglia/)

–¿Qué edad tenías cuando se separaron?

–Se separaron en el 88, yo tenía 8 años, pero ella estuvo a su lado hasta el último día. Los últimos años papá vivía a la vuelta de la casa de mamá y era diario el trato entre ellos: eran amigos. Se veían, pasaban mucho tiempo juntos y él contaba con su opinión hasta en la ropa. Por ejemplo, si iba a un programa de televisión, le consultaba qué ponerse.

–¿Un recuerdo imborrable?

–Fui la primera en darles un nieto y yo era muy chica. Cuando se enteró fue un shock porque no la esperábamos, pero es increíble cómo el abuelazgo se enciende cuando sucede. El día que nació mi hija papá quería entrar a la sala de parto y mamá le recordó cuánto se había impresionado con nuestros nacimientos, se ponía tan nervioso que por poco se desmayaba… Es una ternura recordar eso. [Se ríe]. Siempre quería estar. Fue un abuelo glorioso. A él y a mamá les costó mucho cuando nos vinimos al Sur, aunque entendían que era un cambio positivo.

Amante de las letras, tiene publicado un libro, Una historia corta. Un amor largo, y otros tantos de poesía y cuentos en colaboración con sus compañeros de taller literario.

Amante de las letras, tiene publicado un libro, Una historia corta. Un amor largo, y otros tantos de poesía y cuentos en colaboración con sus compañeros de taller literario. (Foto: Juan Cruz Rabaglia/)

–¿Cuál de sus canciones es tu favorita?

–Cambian por épocas, pero la música de papá siempre me acompaña. Antes escuchaba, además, sus entrevistas, pero ya no porque lloro. Cuando pasó lo de papá empecé a entender muchas cosas. Por ejemplo, “Te quiero tanto” siempre me pareció un hitazo, pero no estaba entre mis preferidas. Hoy tomé conciencia de que es una canción que recorrió el mundo, más allá del Manchester o el Bayern, hasta hinchadas japonesas la cantaban. Eso lo emocionaba un montón porque era muy futbolero; de hecho, llegó a jugar en la Primera de Coronel Suárez, que es donde nació. Con esa canción pude tomar la dimensión total de lo que papá fue como artista. Después, me gusta mucho lo viejo, tiene discos de los 70 divinos. El otro día subí una canción a mis redes que ni me la acordaba. Me gusta hacerlo para mantener vigente su obra. Mucha gente sigue mi cuenta por eso, porque pongo fotos, cosas de antes. A través de nosotros la gente siente que una parte de él todavía está. Sé que le hubiera gustado porque la mayor parte de su vida la mantuvo brindándose a su público. Entonces como hija siento esa obligación.

“Mamá (Mirta Messi) y papá se separaron en el 88, cuando yo tenía 8 años, pero siempre siguieron siendo amigos”, dice.

“Mamá (Mirta Messi) y papá se separaron en el 88, cuando yo tenía 8 años, pero siempre siguieron siendo amigos”, dice.

“Cuando nació mi hija quería entrar al parto conmigo y mamá le recordó que en nuestros nacimientos había estado al borde del desmayo”, cuenta Barby.

“Cuando nació mi hija quería entrar al parto conmigo y mamá le recordó que en nuestros nacimientos había estado al borde del desmayo”, cuenta Barby.

“Los últimos años papá vivía a la vuelta de la casa de mamá y era diario el trato entre ellos. Él contaba con su opinión hasta en la ropa”, revela.

“Los últimos años papá vivía a la vuelta de la casa de mamá y era diario el trato entre ellos. Él contaba con su opinión hasta en la ropa”, revela.
(Foto: Juan Cruz Rabaglia/)

–Escribir, además, es algo que te encanta.

–Tengo publicado un libro, Una historia corta. Un amor largo, y después, junto con el taller literario al que fui unos cinco años, publicamos en conjunto varios de poesía y cuentos cortos.

–¿Hay novedades en la causa?

–El 11 de marzo se cumplieron tres años de la caída de papá y hasta una semana antes sólo habían removido a la fiscal que estaba y pusieron al fiscal Mariano Fernández. Además de la causa penal, ahora iniciamos la demanda civil. Lo último que se hizo el año pasado fue una junta médica que determinó que papá murió a raíz de la caída y no de otra cosa que pudiera tener anterior, que es algo que estaba muy claro, pero había que hacerlo. Se hizo en Tucumán. Algo increíble es que el director del teatro sigue en su cargo, no lo removieron ni se le inició ninguna investigación, aunque ahora está con nuestra demanda. Hay muchas irregularidades. El abogado Diego Colombo, que lleva la causa, subió a la web que el teatro no estaba habilitado, como tampoco la pasarela donde cayó papá. Después de su caída lo cerraron sólo un día para los peritajes. Creemos que como mínimo el teatro debería haber permanecido cerrado hasta que se esclareciera lo ocurrido ese 11 de marzo. Pero al no suceder esto tampoco, el dolor y la tristeza ante tanta desidia son muy grandes.

La tapa de revista ¡Hola! de esta semana.

La tapa de revista ¡Hola! de esta semana. (Foto: Fernando Junco/)

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